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BODEGA EL CERCAO

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Este proyecto de bodega en suelo no urbanizable en Ayora nace de una relación directa con el paisaje agrícola. Situada entre viñas, la intervención se plantea como una pieza sencilla y precisa, capaz de responder a las necesidades funcionales de la actividad vinícola sin perder de vista el valor del entorno en el que se inserta. La arquitectura no busca imponerse sobre el paisaje, sino formar parte de él.

Ubicación

La ubicación del edificio es uno de los aspectos fundamentales del proyecto. La bodega se sitúa en un entorno abierto, marcado por la presencia de los cultivos, los caminos rurales y las visuales lejanas hacia dos referencias esenciales del territorio: el castillo de Ayora y Montemayor. Estas vistas no se entienden como un fondo escénico, sino como parte activa de la experiencia del edificio. Desde el interior, el proyecto enmarca el paisaje y lo convierte en una presencia constante, reforzando el vínculo entre producción, lugar e identidad.

La implantación también atiende a la relación con la casa existente. El nuevo volumen se proyecta buscando un diálogo equilibrado con la construcción previa, tanto en escala como en proporción y posición dentro de la parcela. Esta relación volumétrica permite que la bodega se integre con naturalidad en el conjunto, evitando la aparición de una pieza aislada o ajena al contexto. La intervención se entiende como una ampliación paisajística y funcional del lugar, no como un objeto independiente.

Espacios exteriores

Desde el exterior, la bodega se plantea con una volumetría clara y contenida. Su presencia responde a criterios de integración paisajística, ordenando los usos de la parcela y manteniendo una lectura coherente con las construcciones rurales del entorno. La sencillez formal permite que el protagonismo recaiga en el paisaje: las viñas, la topografía, la luz cambiante y las vistas abiertas hacia los hitos naturales y patrimoniales de Ayora.

Espacios interiores

En el interior, el proyecto se organiza como un espacio único, funcional y diáfano. Esta decisión responde tanto a las necesidades de trabajo de la bodega como a la voluntad de crear un ambiente flexible, claro y fácil de utilizar. La ausencia de compartimentaciones innecesarias favorece la continuidad visual, la movilidad interior y la adaptación del espacio a distintas fases o usos relacionados con la producción, almacenamiento o encuentro.

Las vistas se incorporan de forma medida, a través de huecos que enmarcan las vistas a las viñas y al Montemayor. Así, el interior no se cierra sobre la actividad productiva, sino que mantiene siempre una conexión consciente con el territorio que da origen al proyecto: una bodega entre viñas, pensada desde el paisaje y para el paisaje.

bodega el cercao
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